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El último Mundial de Cristiano: se va sin la corona, con la conciencia tranquila

A los 41 años, Cristiano Ronaldo se despidió del Mundial con la derrota ante España. Seis torneos, ninguna corona y, según él, la conciencia tranquila.

Se acabó. La derrota por 1-0 ante España en los octavos de final puso el punto final al Mundial de Cristiano Ronaldo, y con él a su historia en la máxima cita del fútbol. A los 41 años, el capitán portugués disputó su sexta Copa del Mundo y volvió a marcharse sin el único título que se le resistió durante toda su carrera.

Seis Mundiales, ninguna corona

Ronaldo debutó en un Mundial en 2006, con apenas 21 años, y aquel torneo sigue siendo su mejor recuerdo: la cuarta plaza con Portugal, su techo en la competición. Después vinieron cuatro citas más y la misma conclusión. Nunca levantó la Copa. En este 2026, además, su aportación goleadora se redujo al mínimo: un solo tanto, de penalti, ante Croacia.

Los números de una despedida

El declive físico quedó reflejado en las estadísticas. Entre los Mundiales de 2010 y 2018, Ronaldo promediaba 5,9 remates y 11,5 duelos cada 90 minutos. En 2026, esas cifras cayeron a 3,7 remates y 3,3 duelos. El delantero que devoraba defensas se transformó en un referente más estático, dependiente del servicio de sus compañeros y de un balón parado que ya no siempre llegaba.

Martínez, firme en su decisión

El seleccionador Roberto Martínez defendió hasta el final la titularidad de su capitán. "Cuando eres un equipo y necesitas un gol, no puedes quitar a Cristiano Ronaldo. Es una presencia, abre espacios, es una situación de balón parado", explicó el técnico, convencido de que la sola figura del portugués condicionaba a cualquier rival.

La comparación inevitable

Su despedida reabre el debate de siempre. Lionel Messi ganó el Mundial en 2022 y completó su vitrina; Ronaldo se retira de la competición sin ese trofeo. A su favor, cinco Balones de Oro y una carrera de récords que muy pocos podrán igualar. El propio jugador lo asumió sin dramatismo: se fue, dijo, con la conciencia tranquila.

Quizá esa sea la mejor forma de leer su final. No hubo cuento de hadas ni gol de leyenda en la última noche, solo un adiós discreto en Texas. Pero el legado de Cristiano no se mide por este Mundial, sino por dos décadas en la cima. Se marcha sin la corona mundialista y, aun así, como uno de los más grandes que ha visto este deporte.

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