España avanza en el Mundial 2026 con la naturalidad de quien sabe que este torneo puede ser el suyo. El 3-0 a Austria en octavos no fue solo un resultado cómodo: fue la confirmación de que La Roja ha entrado en la fase decisiva sin haber pasado apuros reales, algo que muy pocos pueden decir a estas alturas.
Un grupo de privilegiados
En un torneo lleno de sorpresas y eliminaciones tempranas, España se ha instalado en el pelotón de cabeza junto a Francia, Brasil, Inglaterra, Portugal y Argentina. Todas ellas superaron la fase de grupos y los octavos sin descarrilar, y todas llegan con la etiqueta de candidatas. Pero pocas transmiten la sensación de control que ofrece esta selección cuando el balón le pertenece.
Yamal y Pedri, el nuevo carné de identidad
El motor de todo tiene nombre y apellido, o mejor dicho, dos. Lamine Yamal aporta el desborde, el atrevimiento y esa capacidad de decidir partidos con un solo gesto. Pedri pone el cerebro, el ritmo y la pausa que ordena cada ataque. Juntos representan un cambio de era: España ya no solo acaricia el balón, ahora lo usa para hacer daño. La posesión sigue siendo la seña de la casa, pero con más verticalidad y menos complejos.
Una Roja hecha para soñar
Lo mejor para el aficionado español es que esta generación no tiene techo a la vista. Yamal apenas empieza, Pedri está en su plenitud y el bloque cree en su idea sin fisuras. Si La Roja mantiene este nivel según se estrechen los cruces, será muy complicado bajarla del trono al que parece dirigirse. El Mundial todavía guarda partidos grandes, pero España ya avisa: viene a por todo.
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